Bella y conmovedora. Así es la película y así es la novela. Hoy en esta sección debo darle un aplauso a La Ladrona de Libros/película porque aún habiendo leído el libro primero, y habiendo sido una novela inolvidable para mí, la película ha conseguido transmitirme las mismas emociones que ya en su día consiguió su versión escrita.
Hay momentos irrepetibles, como cuando Liessel le describe el día que hace a Max, escondido en el sótano sin ver la luz del sol, y, aunque la novela contiene más detalles en ese aspecto, la película consigue erizarme la piel como ya sucedió durante la lectura. Hans, el padre de acogida de la niña, nos va ganando poco a poco al mismo tiempo que se la va ganando a ella, interpretado magistralmente por el increíble Geoffrey Rush. Emily Watson está perfecta en su papel de madre severa y pertuamente enfadada, pero tan preocupada y sacrificada siempre con su familia, que incluso agradecemos los pequeños (y escasos) momentos cariñosos que tiene con Liessel o su …